El maratón empezó con casi 3 horas de espera en el "cuartito" (US Customs) y, a veces no sabes que es peor, no es la primera vez que me pasan a esta segunda inspección; pero en esta ocasión lo más exasperante fue el tiempo de espera sin saber en qué estado o condición legal estaba, al final me llamaron y sin ninguna pregunta me dieron mis papeles; con esto ya podía ir yo a formarme en las interminables filas del aeropuerto de Miami, fila para buscar mi equipaje (que amablemente mi amigo y compañero de maratón ya había rescatado-robado y llevaba en camino a Toronto), fila para conseguir un boleto para ir a Toronto, ya que por las revisiones de seguridad de los gringos perdí mi vuelo programado con 2 horas de escala... Y luego de hacer una pausa para comer, fila para la revisión de rutina, esa en la que te quitan hasta los zapatos y pones todo lo que no es ropa en la bandejita que uno no deja de mirar con ese sentimiento de: si me robaran esa bandeja no sé qué haría. Un sentimiento de despojo, te quitan tu dinero, identificaciones, celulares, es más, hasta tu libro de compañía.
Y luego de planear llegar a las 7 de la noche con ganas de bañarme y salir a disfrutar la noche de viernes de Toronto, espero llegar y no perderme para llegar a casa de mi host y poder tener un sábado tranquilo y correr el domingo "como dios manda"... Lo que sea que eso signifique.
El maratón continúa
Y bueno, podemos recoger los paquetes para correr hoy sábado de 9 a 5 de la tarde, los recogimos 5:10 p.m., después de habernos despertado a la 1:00 p.m., desayunar riquísimo con los “abuelitos” viajar hasta encontrar cerradas las puertas del lugar donde debíamos recoger los paquetes. Corrimos y corrimos con la esperanza de poder terminar los preparativos para correr mañana... ni Terry Fox...